sábado, 15 de noviembre de 2025

Entrevista a José Luis Balbín

 



             ENTREVISTA                


“Abundan columnistas que no tienen siquiera preparación de bachiller”

 

HIGINIO DEL RÍO 

"Se ha puesto de moda un periodismo que no me gusta nada, donde el periodista es el protagonista y no el testigo de la historia. Abundan columnistas que no tienen siquiera preparación de bachiller y que explican a los presidentes de Gobierno lo que tienen que hacer para llevar bien las relaciones con Francia, por ejemplo".

 

La barba entrecana de José Luis Balbín Meana (Pravia, Asturias, 1941) se vislumbra tras el humo de su pipa. Parece que tiene muchas ganas de hablar. Acaba de celebrarse la cena que todos los jueves, en el mismo restaurante madrileño, reúne a los invitados al programa televisivo “La Clave”. Sobre la mesa, dos vasos de whisky y la petaca del tabaco. Son las tantas de la noche. Le pregunto si los periódicos de ahora están peor hechos que los de antes, a pesar de la supuesta libertad que se respira.   

                                          

Coincido con los que dicen que sí. En el franquismo la libertad de expresión estaba limitada, pero quizás por eso había una obsesión por hacer bien las cosas. Hoy estoy harto de jefes de empresas periodísticas que te dicen que lo que hay que hacer es vender periódicos. Es como si oyes a un comerciante decir que lo que hay que hacer es ganar dinero. Pero una cosa es ganarlo comprando alubias un poco más baratas y vendiéndolas un poco más caras, y otra es lucrarse vendiendo heroína periodística.  

 

De Balbín, sus enemigos han dicho cosas tremendas. José Luis Gutiérrez, director adjunto de DIARIO 16, por ejemplo, escribió que se ha producido “un extraño matrimonio morganático entre los socialistas y algunas formas bastardas de periodismo”. Se refería a ciertos colegas “de raíz y esencia movimentista, que estuvieron cómodamente instalados en el régimen de Franco y que, entrenados en la docilidad al poder y el servilismo, encajan perfectamente en la concepción de periodista que parecen perseguir algunos dirigentes del PSOE: el mero propagandista. Una operación de maquillaje, y ya tenemos a un Balbín u otro Goebbels garbancero travestido de demócrata”.


El Grupo 16 pretende vender como demócrata lo que es amarillismo, y en las democracias occidentales los amarillistas suelen ser los más antidemócratas. En el más suave de los casos, insultar es mala educación, y en el peor de los casos es venderse a la CIA. Del Grupo 16 he tenido acusaciones de todo tipo y me encanta que me den tanta importancia. Gutiérrez es un simple mindundi. Tomás de Salas es el que vende y el que compra. Los demás son secundarios, y los echa y los mete cuando le da la gana. Al Grupo 16 sólo le falta decir de mí que soy marica.

 

Y Mauro Muñiz, dirigente de uno de los sindicatos de RTVE (la Asociación Profesional Libre Independiente, APLI), no se cansa de denunciar que el mensaje de TVE está “absolutamente degradado” y que la politización del medio se ha acentuado ahora “hasta cotas indigeribles”.

 

Decir que es sindicalista independiente un señor que ha sido director de Informativos de TVE con Franco me da risa… No sé el compromiso que se pueda considerar que he tenido con el PSOE, pero aunque tuviera muchísimo siempre será menos compromiso que ser director de Informativos con Franco. Mauro había sido, ya antes, el segundo de a bordo de Juan Luis Cebrián, cuando éste era director de los servicios informativos, también con Franco. En aquella época, ni Cebrián ni Mauro ni ninguno me dieron una sola posibilidad de hacer nada en TVE. Estuve en los pasillos, literalmente, y alguno de ellos me dijo que yo era muy peligroso y que no se podía contar conmigo para nada en aquel momento. Tuve que ir a Programas, que no es mi área, porque me llamó Miguel Ángel Toledano para hacer “La Clave”. Y todo porque en Informativos mis amigos y jefes no me daban ninguna oportunidad.  

 

 

Resumen de una entrevista publicada en el semanario EL ORIENTE DE ASTURIAS el 28 de abril de 1984.

José Luis Balbín falleció en 2022, a los ochenta y dos años.  

 

 

 

 



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