martes, 30 de diciembre de 2025

Cuando ya nada es urgente

 


Madrid, 2025. 304 páginas.
Edit. HarperCollins.  


Desde la perspectiva de una serena y activa jubilación, nuestro compañero de promoción Pedro María Piqueras Gómez (Albacete, 1955) nos ofrece en primera persona el relato de un periodista que, tras cincuenta años de profesión, relativiza los éxitos y los fracasos y viene a resaltar el valor de los pequeños detalles. Un testimonio emotivo, divertido y nostálgico sobre el periodismo, sobre la vida, la familia y la amistad. En una época en la que las prisas y lo superfluo dominan la vida cotidiana, este libro de Pedro Piqueras invita al lector a detenerse y meditar.  





viernes, 26 de diciembre de 2025

El ilustrador asturiano Pablo García, uno de los grandes caricaturistas de prensa

 

Francisco Umbral, por Pablo García.


Pablo García Suárez (Gijón, 1964) había publicado su primer dibujo en LA NUEVA ESPAÑA en 1982 para ilustrar una información sobre el juicio del 23-F. Cuatro años después iniciaría su exitosa sección gráfica La tira y afloja. “Es un caricaturista elegante y preciso y un ilustrador certero e ingenioso en su interpretación de los textos que acompaña”, ha resaltado el diario ovetense (edición de 9 de octubre de 2011). 


Pablo García había ganado en 2002 el premio Motiva de ilustración de publicaciones periódicas, y en 2010 recibió una mención de Honor de World Press Cartoon

En 2011 fue designado ilustrador del año en el  marco de los premios ÑH, convocados para destacar el mejor diseño periodístico de España y Portugal. El dibujante asturiano obtuvo en esta ocasión el Premio de Oro (categoría absoluta) al mejor portafolio por sus portadas del suplemento “Cultura” y las ilustraciones de “La mirada de Lúculo”, incluidas en el suplemento dominical "Siglo XXI", de LA NUEVA ESPAÑALos premios ÑH son concedidos por la sección española de la Society for News Design, organización internacional de profesionales del periodismo, integrada por más de 2.500 miembros pertenecientes a 50 países. Están reservados a los diarios cuya tirada supera los 50.000 ejemplares. 


Umberto Eco.

 
Camilo José Cela.

Arturo Pérez-Reverte.





miércoles, 24 de diciembre de 2025

Oriente Medio y el resurgimiento del Islam: Laberinto final para la política de bloque




Alejandro Vega Fernández (Fabero, comarca de El Bierzo, León, 1954), compañero de la tercera promoción de Periodismo, defendió su tesis doctoral en 1983 ante un tribunal presidido por el profesor Ángel Benito Jaén. Su trabajo de investigación, titulado "Oriente Medio y el resurgimiento del Islam: Laberinto final para la política de bloque", fue dirigido por el Dr. Pedro Farias García. En sus páginas se analiza el fenómeno de la Guerra Fría en el escenario de Oriente Medio y el cambio de estrategias al que dio lugar la necesidad de petróleo de las potencias hegemónicas, Estados Unidos y la Unión Soviética. 

Alejandro Vega Fernández fue profesor titular en el Departamento de Derecho Constitucional de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid a lo largo de treinta y cinco años, desde 1989 hasta 2024.






viernes, 19 de diciembre de 2025

Entrevista a Camilo José Cela

 



            ENTREVISTA                


“Los periódicos no hablan más que de política, y algunos artículos son en clave”

 

HIGINIO DEL RÍO 

Subiendo en el ascensor con Camilo José Cela (Padrón, La Coruña, 1916) hasta su habitación del hotel Miguel Ángel, este periodista se siente elevado de la mano de su santo preferido. Es un trayecto corto, en compañía de un botones con cara de personaje de la novela picaresca que va cargado de bultos.  


Ya en la habitación, lo primero que hace Cela es llamar a la manicura. Pero sucede que le han dado una habitación que no es la suya, y nos tenemos que ir con los bártulos a otra parte en cuanto se advierte el error. Le comunico a usted, para su gobierno y efectos que procedan, que me echan de esta habitación y me mandan a la 720, dice por teléfono a Recepción. Recogemos todo y, sin olvidarnos de la manicura -silenciosa y observadora como una gheisa-, tomamos de nuevo el ascensor. ¡Qué disparate! ¡Menudo jaleo se ha armado! Parezco un yanqui… ¡Qué horror!, comenta en plena ascensión. 

- Los españoles, ¿qué tenemos que aprender del Viejo Continente?

Supongo que a lavarnos los dientes. Cosas muy elementales. No creo que nos puedan enseñar mucho.  

- ¿Y qué podría enseñar España a los europeos?

A torear, coño, que ya es hora de que vayan aprendiendo estos cabrones.  

En la conversación hay muchos caminos y vericuetos en los que Camilo José Cela accede a meterse. Tanteo sobre mil cosas, y la charla se va construyendo a salto de mata, sin cuestionario, arañando muchas cosas.

Considera el novelista que el nuestro es un pueblo de animales sagrados: así como la vaca es el animal sagrado de la India -explica- y el perro el animal sagrado de Inglaterra, aquí primero lo eran los curas. Luego fueron desbancados por los arquitectos, que se cargaron todo el país, y ahora quizá lo sean los sociólogos. Estos son también muy pesados… A lo mejor, capándolos mejoraban.

Lo dice todo muy serio, sin quitar ojo a los movimientos silenciosos de la empleada del hotel sobre sus manos y dedos.

- Hay quien apunta que los sociólogos, con sus análisis, están metiendo el pesimismo en la gente.  

Antes no había de eso. La gente come caliente y tiene una señora a la que agarrarse, y no le dan depresiones. Eso es de maricones. Si la gente trabaja, no le dan estas cosas… ¿verdad usted?, interroga a la manicura, que asiente con una leve y prudente inclinación de cabeza.


CULTURA Y DIRIGISMO CULTURAL


- ¿Está mejorando la vida cultural en España?    

 ¿A mí qué más me da eso? Estará bien, seguramente… No sé.

- Se habla mucho de la “movida madrileña”.   

Y antes se hablaría de la movida de los cojones… Nada, hombre, ni caso. Al contrario: no creo que la cultura esté en un buen momento.  

- ¿Y no le interesa a usted saber si la gente se culturiza y si la acción del Gobierno progresa en este campo?   

En abstracto, deseo que una persona sea culta, naturalmente. Como deseo que esté sana, coño. Lo contrario sería una cabronada: “Ojala coja usted un tifus, para que escarmiente”… No, coño. Desear esto sería una faena… “Ojala no aprenda usted jamás la regla de tres”. Tampoco… Pero no hay que plantearlo como problema de gobierno. El dirigismo cultural es lamentable.   

- ¿Se da mucho dirigismo actualmente?   

Puede ser. Pero no opino, porque mi reino no es de este mundo. La política práctica para mí no tiene el menor interés, y creo que es uno de los males de los que está adoleciendo España. Abre usted un periódico, el que quiera, y no hablan más que de política. Y algunos artículos son en clave: o sea, que tienen un destinatario. Si usted no sabe quién es ese destinatario, no se entera de nada... Pero, coño, que no me hablen en clave. Yo también pago mi contribución. Además, la catequesis y el proselitismo son faltas de educación. Las damas catequistas y los que hablan en los mítines son unos maleducados… ¡Dejen ustedes que la gente se vaya al infierno sola, coño! Estas damas catequistas que van a bautizar murcianos por los suburbios… ¡Coño, déjelos usted en paz!

- Ahora también se mete mucho la gente con los políticos.    

Es que los políticos en el mundo entero son gente de segunda fila, y a veces de tercera. En olas familias distinguidas de Inglaterra nadie es político. Aquí yo siempre pongo el ejemplo de la Institución Libre de Enseñanza: eran los más cultos que había en su tiempo, y despreciaban la política práctica. Si uno se quería presentar a diputado, si iba a los toros o frecuentaba los prostíbulos, lo echaban.

Los que estamos al corriente del pago de la contribución tenemos ahí a unas personas para que nos administren. Lo único que les exigimos es que lo hagan bien, pero que no mareen con teorías. Lo que hace falta para que la sociedad funcione es gestión y no perder el tiempo en declaraciones de principios.

- ¿No se acerca eso al concepto de la tecnocracia?     

Yo tengo muy poco que ver con los tecnócratas, y además, en general, desprecio la técnica. Yo creo en el pensamiento. Cuando la humanidad haya evolucionado, los países serán gobernados por una computadora y un pequeño funcionario. No hará falta más.  

Tenía yo ganas, al final, de saber si el autor de “La colmena” sigue el quehacer literario de sus colegas. Me dice que no. Que cada vez escribe más y lee menos.   

Hoy releo, y sólo leo un libro nuevo si viene recomendado o avalado por alguien. Cuando tenía veintitantos años leía hasta los prospectos de las medicinas. Hoy no. Por ejemplo: antes leía los periódicos empezando por la primera página, hasta los anuncios, y me sabía a poco. Hoy los hojeo. Aquí hay ahora mucho amarillismo: crímenes pasionales, guardias civiles que matan curas, o curas que cambian de sexo y ahora son “sor Tomaseta”… ¡Usted verá! 



Resumen de una entrevista publicada en la revista CUADROS de Madrid en diciembre de 1987.

Camilo José Cela Trulock falleció en 2002, a los ochenta y seis años.  

 










"El pueblo tiene derecho a estar informado de que no está informado"

 



                                                                Chumy Chúmez, José María González Castrillo (1927-2013)








martes, 16 de diciembre de 2025

"La suerte de la máquina de escribir" (artículo de Fernando Granda)

                                                 

                    Fernando GRANDA

                                          

    La sintonía del espacio era precisa y hacia las diez de la mañana la música de "La máquina de escribir", de Leroy Anderson, nos anunciaba en la nueva emisora en Oviedo de Radio Nacional de España el repaso de los textos más interesantes que publicaba la prensa asturiana del día. Aquella jornada me asaltó la taquicardia al oír la lectura completa de un artículo que días antes había enviado a "La Voz de Asturias", titulado "La oración del siglo XX", nombre del espacio que se emitía cada mediodía. Comentaba en él cómo las emisoras de la radio estatal parecían adaptarse a los nuevos tiempos y empezaban a presentar los cambios que había establecido el Concilio Vaticano II casi dos años antes. Más o menos adaptar la disciplina eclesiástica a los nuevos tiempos, promover el desarrollo de la fe católica, la renovación moral de los cristianos y buscar la interrelación con los no católicos y con otras religiones, principalmente las orientales. Era innovador en una emisora oficial en tiempos del tardofranquismo. Estábamos a dos de mayo de 1967, martes, hace ahora cincuenta años. 

Variopinto año musical aquel con el lanzamiento de "Sgt. Pepperts Lonely Hearts Club Band", de los Beatles; "Their Satanic Majesties Request", de Rolling Stones; el surgimiento de The Doors, Bee Gees, Pink Floyd, Genesis y el triunfo de Sandie Shaw ("Puppet on a string"). Fue también el año de "Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez y "Los cachorros", de Mario Vargas Llosa, y el de la despedida de Azorín, de Edgar Neville, de Violeta Parra y del Che Guevara. En fin, de alegrías y penas como el primer trasplante de corazón o la guerra de los seis días. Pero fueron doce meses en los que comenzó mi suerte profesional. 

Castillos en la arena

Después de aquel primer texto (LA NUEVA ESPAÑA me había publicado ya una carta al director con el insólito colofón de una Nota de la Redacción para rebatir mi demanda) vinieron otros e ingresé en la Escuela Oficial de Periodismo, justo cuando nacían nuevas cabeceras periodísticas. Luego realicé prácticas de estudiante en "La Voz de Asturias", donde pasé un verano de playa en playa cubriendo el concurso de Castillos en la arena; en el diario "Madrid" cuando llegó el hombre a la Luna; en "La Voz de España" de San Sebastián donde mantuve una columna diaria de humor. Pero la suerte continuaba porque al regresar de un maravilloso viaje de fin de carrera me vinieron a buscar al mismo aeropuerto para trabajar en "Nuevo Diario". 

Cuando cerró este diario -tres meses después de la muerte de Franco, un 23 de febrero, a pesar de que nos llamaban los Martín Ferrán (el director) Broadcasting por nuestra tecnología avanzada- y tras unos meses cobrando el paro, me llamaron del diario "El País" para ser el nuevo redactor de cierre. En él inauguré el primer News Service y formé parte del primer Comité de Redacción que elaboró un pionero Estatuto de la Redacción. Trabajé en él más de treinta años. La suerte seguía a mi lado ya que los diversos estamentos del periódico salieron en mi defensa cuando Paco Umbral escribió un denigrante texto acusándome erróneamente de haberle cortado un artículo y diciendo que era un ignorante que era capaz de destrozar unos "versos de Jorge Manrique". Tal fue la reacción de redacción y talleres que ese texto fue retirado y nunca se publicó. Y cuando me anunciaron mi salida del diario fundado por José Ortega y Jesús Polanco le envié un mensaje a José Manuel Vaquero, director general de Editorial Prensa Ibérica, para preguntarle si le podría enviar un artículo sobre un problema ecológico localizado en Asturias. Y Vaquero confirmó mi suerte. Me contestó al momento diciendo que le mandase ese texto y "todos los que quieras". 

Bastantes han sido los sobresaltos habidos en estos cincuenta años de profesión, desde los últimos años de la dictadura, los arduos momentos periodísticos de la difícil Transición, hasta nuestros días. Son ahora otros tiempos, la labor informativa ha evolucionado mucho, pero el espíritu sigue siendo el de "la máquina de escribir".

 

LA NUEVA ESPAÑA, 30 mayo 2017






sábado, 6 de diciembre de 2025

"El Crítico"

                                                                        
                                                                                     
                                                                                      Andrés Rábago García 
                                                                                      (El Roto / Ops).



jueves, 4 de diciembre de 2025

El cierre de NUEVO DIARIO (1976)

 

Manuel Martín Ferrand


H. del Río 

En el curso 1975-1976 prestamos mucha atención a la crisis de NUEVO DIARIO. Una mañana acudió a la Facultad una representación de su comité de empresa para informarnos de su dramática situación laboral y de la lucha que estaban librando por la supervivencia del periódico.   

Los trabajadores de ND, que llevaban días haciendo encierros y manifestaciones de protesta, acariciaban la idea de crear una cooperativa y adquirir la cabecera del diario para poder continuar la edición (el presidente de la Asociación de la Prensa, Lucio del Álamo, llegó a ofrecerles la posibilidad de instalar provisionalmente la redacción en la sede de la propia AP). Pero todo fue en vano. La desgana de los propietarios impediría la continuidad del matutino.

 

Nuevo Diario, al igual que el diario Madrid, formó parte de lo que en su día se dio en llamar “prensa independiente”. Había nacido en septiembre de 1967 al calor de la Ley de Prensa e Imprenta de Fraga y se estaba convirtiendo en uno de los exponentes de la transición de la prensa española a la democracia. Fundado en el entorno del Opus Dei a través de la empresa Prensa y Ediciones, S. A. (PESA), fue vendido en diciembre de 1970 a Prensa Económica, S. A. De este modo pasó a manos de la familia Oriol, de gran peso político y económico en el franquismo. 

Durante unos años tendría una difusión baja y una escasa influencia en la opinión pública, hasta el nombramiento de Manuel Martín Ferrand (1940-2013) como director en julio de 1975, sucediendo a Pedro Orive. Las cosas cambiarían entonces positivamente. 

El rotativo empezó a aumentar sus ventas (alcanzó con rapidez los 60.000 ejemplares de tirada), al tiempo que se posicionaba cara a la situación política que sobrevendría después de Franco. Quiso ser el nuevo periódico de la España democrática. 

En su edición de 26 de octubre de 1975, durante la última fase de la enfermedad del dictador, Nuevo Diario llevó a su primera página un titular, sin tapujos: “Franco agoniza”, en unos términos que iban contra corriente de los habituales eufemismos de que hacían gala los demás medios informativos. Ese titular le valdría al director un proceso en el Tribunal de Orden Público. 

El dueño de ND, Lucas Maria de Oriol y Urquijo (hermano del político tradicionalista Antonio María de Oriol y Urquijo, ministro de Justicia y presidente del Consejo de Estado), veía con desconfianza y preocupación la línea que seguía el rotativo bajo la dirección de Martín Ferrand. El 24 de febrero de 1976, tras infructuosos intentos de su venta a otros grupos editoriales, Oriol decidió cerrar el diario, so pretexto de insalvables problemas financieros, en simultaneidad con una flagrante falta de entendimiento entre la empresa editora, Prensa Económica S. A., y la empresa impresora, Rotopress, S. A. 

En esencia, lo que faltó fue voluntad empresarial para afrontar las dificultades. El periódico desapareció a causa del abandono de sus propietarios. En sus nueve años de existencia, el matutino había tenido como directores, sucesivamente, a José Luis Cebrián Boné, Juan Pablo de Villanueva Domínguez, Salvador López de la Torre, Luis Ignacio Seco García, José Luis Echarri GamundiPedro Orive Riva y Manuel Martín Ferrand. Los dos primeros, vinculados al Opus Dei. 







martes, 2 de diciembre de 2025

"Buscando tema para un chiste"

 

ABC, 3 abril 2003

                                                             
                                                                             Antonio Mingote Barrachina
                                                                                       (1919-2012)



Cuando ya nada es urgente

  Madrid, 2025. 304 páginas. Edit. HarperCollins.    D e sde la perspectiva de una serena y activa jubilación, nuestro compañero de promoció...