viernes, 13 de febrero de 2026

El marxismo como moral

 







































Madrid, 1970. 191 páginas.
Alianza Editorial.

  




Este libro de Alianza Editorial nos fue recomendado por el profesor Javier Fernández del Moral en quinto curso de carrera, pero en ese momento estaba ya agotado, pese a las tres ediciones que había lanzado AE.


Lo pude conseguir, sin embargo, el jueves 23 de febrero de 1978. Ese día asistí a una conferencia de José Luis López Aranguren en la Fundación Tabacalera Española, junto al Museo de Cera de Madrid. Al terminar el conferenciante su intervención me acerqué a él y le manifesté mi interés en conseguir el libro. Amablemente, Aranguren me invitó a ir con él a su casa, en la calle Zurbano, y me regaló un ejemplar, que me dedicó.

En este ensayo se hace un análisis de los aspectos morales del marxismo en la política práctica y se aborda el problema de la violencia y el terror (la debatida cuestión del fin y los medios) y la vigencia del papel de la Unión Soviética, Cuba y China como modelos revolucionarios. Con su claridad habitual, el filósofo traza una breve historia del marxismo desde el punto de vista de la ética, y dedica una especial atención al revisionismo de Bernstein y Kautsky, al leninismo, al stalinismo, al redescubrimiento del pensamiento del joven Marx, al concepto de alienación y al enfoque estructuralista de la escuela de Althuser.     









"Calumnista político"

 
















Jaume Perich (1941-1995)





martes, 10 de febrero de 2026

Cine y periodismo



 
























Barcelona, 2004. 160 páginas.

Ediciones del Serbal.

 




Sus páginas abordan el trabajo de cineastas que a lo largo de la historia se han sentido periodistas y rodado noticiarios y documentales. Esta clase de cine recibía el nombre de complementos. No porque el cine sea complementario del periodismo -que lo es-, sino porque noticiarios y documentales rellenaban un espacio en la programación de las salas. Los que elaboran las noticias no son noticia y quizá por eso la prensa apenas les ha prestado atención. Profesionales del periodismo, bien mediante anónimos noticiarios -el Cinematógrafo nació con ellos- o raros documentales, han ayudado a escribir la historia del séptimo arte. “El cine es la prensa de estos tiempos”, se proclamaba ya a principios del siglo XX y se hacía notar la asociación de ambas actividades.

Carlos María Tosantos Amigo, periodista castellano-leonés afincado en Madrid, trabajó en la agencia Efe y ha sido colaborador de Cuadernos para el Diálogo y Tiempo de Historia, entre otras publicaciones.  






viernes, 6 de febrero de 2026

Entrevista a Jaime Campmany

 









            ENTREVISTA                


“La prensa española está demasiado cargada de política pequeña y superficial”

 

HIGINIO DEL RÍO 

Eso que se llama ‘prensa de derechas’ a veces es más liberal, más comprensiva de posiciones de izquierda y más asumidora de opiniones que están en lo que tradicionalmente llamamos izquierda que la propia prensa de izquierdas. Lo que pasa es que en España todavía se quiere identificar a la derecha con el régimen anterior, y entonces es una manera de descalificar el decir: “bueno, esto es prensa de derechas”.


- ¿Y qué diferencia hay entre esta revista tuya (Época) y el órgano de expresión de Alianza Popular?

La independencia. Nosotros no estamos aquí para predicar una postura política. El sambenito nos lo colocaron nada más salir a la calle, pero nos lo hemos quitado de encima de una manera clara: en todas las crisis que ha tenido la derecha hemos opinado tan severamente o más que cuando analizamos alguna medida del Gobierno socialista.   

 

A Jaime Campmany y Díaz de Revenga (Murcia, 1925), columnista político de prestigio, no hay quien lo apee del burro. A su modo de ver, se están produciendo confusiones que sería menester aclarar. "Hasta que no pasen unos años más y la izquierda pierda ese carácter de movimiento en contra del franquismo y se vea hasta dónde ama de verdad las libertades; y la derecha se quite el sambenito de haber apoyado a un régimen dictatorial y se vea hasta qué punto defiende las libertades, estos términos no quedarán purificados". 

Diariamente en ABC y semanalmente en Época, Jaime Campmany susurra al oído de sus lectores -gentes que probablemente están más convencidas que él mismo de que Alfonso Guerra es un ogro- el repiquete de que los socialistas son muy malos y no dan una. Hay un paternalismo socarrón en los articulistas como él. A la derecha, que ve La Moncloa todavía muy lejana y sigue buscando recambios para la travesía del desierto, se le ha ido Fraga pero le queda la artillería pesada de los columnistas como Campmany.

Con el director de Época, los socialistas no llevan frío. En sus “cartas batuecas” suele escribir cosas como éstas dedicadas a José María Maravall: “¡Pero, hombre, señor ministro de Educación, se habrá quedado usted descansado con ese verbo que se ha inventado y que tan bien le va a lo que está usted haciendo en el Ministerio. Primero, se dedica su excelencia a ‘demolir’ la enseñanza, y después se ocupa en ‘demolir’ la gramática. Hijo mío, viene usted mal preparado al cargo. ¡Ay, señor ministro, que usted, antes que un ministerio, necesita un pupitre!”

Le gusta indicar a la izquierda el camino que ha de seguir: el de la socialdemocracia, la domesticación, la desmarxistización, el acto de contrición, el chaquet, la reprivatización de Rumasa… Siempre verá a los nuevos inquilinos del poder como unos sujetos gravemente faltos de experiencia de Estado.

Reconoce que la prensa española está “demasiado cargada en este momento de política pequeña, superficial, somera”.


- Quizá los columnistas tenéis parte de culpa. 

 A veces se nos reprocha que estamos convirtiendo la política en chisme, y yo creo que no, que son los políticos. No encuentro en la derecha ni en la izquierda ni en el centro señores que se dediquen seriamente a elaborar programas políticos, a tener eso que se llama un pensamiento político y a fundamentar una ideología. Me encuentro con unos señores que desprecian la cultura, que no saben hablar ni fundamentar un discurso ni siquiera en las ideas de los intelectuales de su propio partido.

Yo sé que muchas veces exagero la crítica y lo hago adrede porque el columnista no puede pretender hacer un ensayo todos los días en el periódico. Lo que hago es comentar irónicamente unos hechos y hacer que la gente medite sobre ellos. La labor del comentarista político consiste más en sacudir palos a los señores que tienen la responsabilidad de gobernar.    


Resumen de una entrevista publicada en HOJA DEL LUNES de Oviedo el 11 de enero de 1988.

Jaime Campmany falleció en 2005, a los ochenta años.  

 

 


 

 








La salida de EL PAÍS

 














 

                                                   

                                 
                                                                  José María Pérez González 
                                                                                      (Peridis).


miércoles, 4 de febrero de 2026

"50 años de aquel 20N de 1975, toda una vida"

 

Fernando GRANDA           



Franco ha muerto

Franco ha muerto 

Franco ha muerto

Escalonadamente, así saltó el teletipo de Europa Press aquella madrugada del 20 de noviembre de 1975, creo recordar que minutos antes de las cinco de la madrugada. Cuenta ahora el ex rey, Juan Carlos I, que "a demanda de su hija, se le dejó morir". No sé si esto fuera cierto, después de tantos días de agonía. 

En la redacción de Nuevo Diario estábamos solamente el empleado del departamento de teletipos, donde también había un primitivo fax por el que recibíamos algunos documentos gráficos. Tras ese teletipo escueto pusimos en marcha a la redacción y la maquinaria de impresión y al amanecer fueron apareciendo periódicos con la noticia y diverso tratamiento informativo. Televisión Española, la única en aquella época, apareció más negra que de costumbre. Si ya emitía en blanco y negro, esa mañana Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno, vestido con un traje negro, apareció tenebrosamente negro y con un semblante sollozante y lacónico: "Españoles... Franco ha muerto"

Llevábamos en los diarios preparando el acontecimiento con informes sobre los últimos acontecimiento y sobre la larga historia del franquismo, aunque sobre ésta fueran diferentes las versiones de cada medio. Pero prácticamente todo estaba ya previsto. Desde hacía varias semanas en las redacciones de agencias, periódicos y medios radiofónicos radicados en Madrid se mantenía una guardia permanente, noche y día, con retenes continuos en el gran hospital donde se encontraba el mandatario, aunque al principio hubiese ciertas dudas sobre su estancia en distintas instituciones sanitarias del Estado, ya que durante su flebitis del año anterior había sido internado en otra clínica hospitalaria. 

Personalmente realicé un sinnúmero de guardias nocturnas en las salas de espera del gran hospital de La Paz, donde se mantenía muy poca infraestructura de comunicaciones para informaciones de emergencia. Además, la cafetería de la sede sanitaria se encontraba en un pequeño inmueble fuera del gran edificio hospitalario, por lo que había que salir para conseguir un café o algún alimento de sostenimiento para resistir las horas de guardia nocturna. 


Medios mimetizados


No recuerdo que fuese un otoño frío en demasía pero sí triste en cuanto al sol y lluvias. El amanecer de ese 20 de noviembre (20N) sí fue gris y frío. Y, por supuesto, los medios se mimetizaron con la noticia tornando sus portadas con color en negro, un luto que prácticamente llevaba preparado hacía tiempo a la espera de la posible ilustración gráfica del momento. ¿Significaba aquella muerte una liberalización de las publicaciones? Ni mucho menos. Las portadas daban la respuesta clara, la foto del fallecido ya decrépito o del presidente Arias Navarro lo decía todo. Y el "testamento" de la instauración monárquica lo refrendaba. La prensa ya llevaba una temporada en guardia: el 27 de septiembre con los fusilamientos de condenados por terrorismo; la "descolonización" del Sahara con el envalentamiento -por sus primeros éxitos con la detención de pesqueros españoles en aguas saharianas desde el año 1972- de Hassan II lanzando la Marcha Verde, el surgimiento de asociaciones políticas, no partidos... Días más tarde se confirmó en el hecho de las manifestaciones habidas en Madrid, una ante el edificio donde tomó posesión Juan Carlos I, otra ante la fachada de la cárcel de Carabanchel donde se exigía la liberación de los presos políticos que el franquismo mantenía encerrados, sindicalistas y políticos contrarios a la dictadura. La represión continuó y fueron numerosos los detenidos, entre otros, varios periodistas.  

Mi pertenencia a la redacción de Nuevo Diario me llevó a realizar bastantes retenes nocturnos en la fría sala de espera del hospital de La Paz, y luego en la redacción del periódico de la calle Padre Damián, a unos centenares de metros del estadio Santiago Bernabéu y apenas dos kilómetros del centro hospitalario donde permanecía Franco "totalmente consciente", según relata en su libro el ex rey. 

En la redacción del periódico madrileño, que salió por primera vez a la calle un día 8 de septiembre de 1967, fiesta de Covadonga, llevaba unos cinco años, la mayoría en labores de cierre de las ediciones. 

Meses después de aquel 20N, el 23 de febrero de 1976, Lucas María de Oriol, que se había hecho con el diario tras diversos cambios de propietario, decidió cerrar el periódico, que entonces ya no representaba al ala liberal del Opus Dei fundador. 

Cuando salimos de la redacción con la primera edición de ND la televisión ofrecía la negra imagen de Arias Navarro dando la noticia. Ya oímos algunas voces gritando "Franco, Franco". Llevábamos más de 39 años de restricciones informativas, sin democracia.  


(Publicado en LA NUEVA ESPAÑA, 20 de noviembre 2025). 









jueves, 29 de enero de 2026

El reportero

 



























Madrid, 1963. 204 páginas.
Edit. Rialp.

Prólogo de José Luis Martínez Albertos.

 




Este libro de Alfredo Amestoy Eguiguren (Bilbao, 1941) nos había sido recomendado en el primer año de carrera. Se nos insistió mucho en ello, pero estaba agotado. Su autor, al parecer, no accedió a publicar más que la primera edición. Cincuenta y un años después de la recomendación pude adquirir -y en muy buen estado- un ejemplar en la librería Alcaná de Madrid.

La obra constituye un manual del reporterismo de nuestros días. Más que teorizar acerca del reportaje, pretende comunicar experiencias adquiridas en el ejercicio de la profesión periodística. “Es un valioso conjunto de experiencias extraordinariamente prácticas que puede servir de vademécum en los comienzos de su trabajo a muchos jóvenes periodistas”, en palabras del prologuista, el profesor de la Facultad Martínez Albertos. (Foto: Begoña Rivas, EL MUNDO).   






Los generales que salvaron la democracia

 























Madrid, 2007. 266 páginas.
Edit. Espejo de Tinta.

 

Nuestro compañero Manuel de Ramón Carrión (Madrid, 1954), se propuso contar en este libro la vida de los militares que respaldaron la Transición, pero también la de otros que intentaron torcer la voluntad popular. 

La Transición política española fue posible gracias a la combinación de una serie de factores sociológicos, económicos, históricos y también personales, que permitieron alcanzar un consenso nacional. En el plano personal, tanto los políticos conocidos como los ciudadanos anónimos, expresaron su voluntad de no caer en los mismos errores de cuarenta años atrás. Se optó por olvidar y perdonar. La Transición fue el momento más brillante de la historia contemporánea de España, incluso con sus claroscuros y sus errores. Todo este proceso tuvo un testigo casi siempre silencioso que dejó hacer, pese a algunas sacudidas muy concretas y de corta duración: el Ejército español, que se mantuvo al margen de la política y asumió la evolución.





domingo, 25 de enero de 2026

"Urge regresar al periodismo"






















Declaración de la Asociación de la Prensa de Málaga, en la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas


El periodismo serio, riguroso y de proximidad se convierte cada día más en la esperanza de la profesión. Su importancia y, especialmente, su aceptación por la ciudadanía, se han evidenciado con rotundidad en la tragedia del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Se trata de una evidencia ilusionante en un momento complejo, en el que los datos muestran una grave crisis de la confianza ciudadana ante el desprestigio de la profesión, consecuencia, entre otros factores, de una precariedad creciente. Si bien se ha producido una ligera reducción del desempleo, persisten los bajos salarios y las jornadas extensas, y se incrementan los falsos autónomos, situaciones laborales que, junto a la desafección y la imagen negativa de su labor, impactan ya en la salud mental de los profesionales, con niveles de estrés o ansiedad preocupantes.

La confianza en el periodismo es centro del debate. Los datos alertan del avance de la pérdida de credibilidad y nos indican que, de manera inaplazable, se deben de emprender iniciativas orientadas a reforzar la transparencia y la identificación clara de la información fiable, donde los hechos estén verificados y las fuentes sean expresas y de calidad. Hay numerosos indicadores que muestran la magnitud del problema y la urgencia en solucionarlo. Entre ellos, el último Informe anual de la profesión, que edita la Asociación de la Prensa de Madrid, subraya cómo la confianza general en los medios ha caído en 2025 a 5,4 puntos (en una escala de 1 a 10) y que la credibilidad de los periodistas entre los jóvenes es menor que la de otras fuentes en redes sociales, donde ganan terreno los influencers.

Estamos asistiendo a un desmantelamiento del Periodismo como derecho ciudadano y pilar democrático. Parece oportuno hoy, con motivo de la celebración del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales, renovar nuestro compromiso de contribuir a dignificar esta profesión. Seguiremos reivindicando la mejora de las condiciones laborales, porque es una vía segura para favorecer la vuelta a un periodismo que cumpla plenamente su función de servicio público, recobre su finalidad como contrapoder y frene el auge de los populismos y la degradación de la democracia. Será necesario también recuperar el respeto a la profesión por parte de gobiernos, instituciones y demás estamentos de la sociedad


"ACTITUDES INTOLERABLES SE HACEN CADA DÍA  MÁS HABITUALES, COMO SON LAS RUEDAS DE PRENSA SIN PREGUNTAS, LA EXCLUSIÓN DE PERIODISTAS Y MEDIOS DE CONVOCATORIAS INFORMATIVAS, LOS INTENTOS DE IMPONER O LIMITAR PREGUNTAS, EL SEÑALAMIENTO A PERIODISTAS"  


Denunciaremos siempre medidas y decisiones que degraden aún más la figura y el rol del periodista. Algunos intentos de regular la profesión avanzan en esta dirección, como el anteproyecto de ley sobre el secreto profesional, por el que cualquiera que busque, trate o difunda información sería considerado periodista. Se menosprecia una vez más la formación universitaria específica, igual que sucede con tantas convocatorias públicas de empleo, en las que tampoco se exige titulación.

Los ataques al libre ejercicio del periodismo se suceden, con prácticas descaradamente antidemocráticas ante las que no se ponen freno desde las propias empresas de medios, una inacción que también las desacredita. Actitudes intolerables se hacen cada día más habituales, como son las ruedas de prensa sin preguntas, la exclusión de periodistas y medios de convocatorias informativas, los intentos de imponer o limitar preguntas, el señalamiento a periodistas, el acoso online, entre otras.

Regresemos al ejercicio de un periodismo serio y riguroso, a medios que busquen informar y no polarizar, y mantengámonos unidos para alzar la voz contra todo aquello que mina los cimientos de nuestra profesión e impide garantizar el derecho a la información de la ciudadanía.

 (Málaga, 23 de enero, 2026)













El proyecto radiofónico TRABOCORDIA, con alumnos de la Facultad (1978)









En los primeros días de 1978 se puso en marcha por tercera vez un curso de radio promovido por la Cadena SER y Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, para el que fueron seleccionados quince alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense: Inés Alba, José María Alfajeme, Alicia Buyo, Carmen Carreño Bolaños, Irene Fernández, Mercedes Fonseca, Miguel Ángel Guardia, Javier Hernando, Miguel Ángel del Hoyo Pérez, Benjamín Llorens, Francisco Murillo, Antonio Navarro Vázquez, Mercedes de Pablos, María Isabel Pérez Barrios y Juan José Piñeiro. 

Cuando terminó el curso, en el verano de aquel año, la mayoría tendrían la oportunidad de hacer prácticas en diferentes emisoras.

José María Alfajeme llegó a ser jefe de producción del programa Hoy por Hoy de la SER y responsable de la programación local de la Cadena COPE en Madrid; Miguel Ángel del Hoyo, jefe de informativos de Radio Granada; Javier Hernando, director de las emisoras de la SER en Albacete y director regional en Extremadura y Baleares; Irene Fernández se incorporaría a Telemadrid; Juan José Piñeiro se destacaría como guionista de radio; Maribel Pérez Barrios informaría, como enviada especial, de conflictos que convulsionaban varias zonas del planeta; y Benjamín Llorens ejerció su tarea informativa en emisoras de la SER en Alicante y en Murcia. 

(Del blog NUNCA ESTUVE EN N. Y. (22 de septiembre, 2012).

   









El marxismo como moral

  Madrid, 1970. 191 páginas. Alianza Editorial.     Este libro de Alianza Editorial nos fue recomendado por el profesor Javier Fernánde...